LEOPOLDO GARCÍA-ALAS Y UREÑA “CLARÍN”

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“CLARÍN”

Leopoldo García-Alas y Ureña«Clarín» (Zamora25 de abril de 1852Oviedo13 de junio de 1901) fue un escritor español.1

DIVERSOS TEXTOS CLARINIANOS DE CRÍTICA LITERARIA

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LITERATURA

FUENTE: http://cvc.cervantes.es

 

Solo de Clarín, 9. La mosca sabia

Por Sergio León Gómez

Mi nombre es Hsiang. Soy el que custodia los libros,
que acaso son los últimos,
porque nada sabemos del Imperio
y del Hijo del Cielo.
Ahí están en los altos anaqueles,
cercanos y lejanos a un tiempo,
secretos y visibles como los astros.
Ahí están los jardines, los templos
.

Los anteriores versos de Jorge Luis Borges son parte del poema «El guardián de los libros» donde su autor nos habla del amor por los libros. No sé si el bibliófilo comparte de la misma manera estos sentimientos hacia un objeto que puede encerrar un mundo y que, precisamente por eso, pierde sentido cuando sus páginas son prisioneras de los anaqueles y los escaparates. Acaso Clarín percibió lo mismo cuando visitó la famosa biblioteca a la que se refiere en el texto. Lo cierto es que en su tiempo son célebres dos grandes bibliófilos: Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897) y José Lázaro Galdiano(1862-1947). El primero reunió en su biblioteca cerca de 35 000 volúmenes donde abundaban verdaderas rarezas bibliográficas. El segundo aún no había llegado a ser el gran coleccionista que fue, cuando Clarín escribió este artículo. Todo parece indicar que la crítica de nuestro autor se refiere a Cánovas del Castillo, el político más importante de la España del xix a quien Clarín estimaba tan poco que no tenía reparos en ridiculizarlo, como efectivamente lo hizo en sus Folletos literarios.

Don Eufrasio Macrocéfalo me permitió una noche penetrar en el sancta-sanctorum, en su gabinete de estudio, que era, más bien que gabinete, salón biblioteca: las paredes estaban guarnecidas de gruesos y muy respetables volúmenes, cuyo valor en venta había de subir a un precio fabuloso el día en que don Eufrasio cerrase el ojo y se vendiera aquel tesoro de ciencia en pública almoneda; pues si mucho vale Aristóteles por su propia cuenta, un Aristóteles propiedad del sabio Macrocéfalo tenía que valer mucho más para cualquier bibliómano capaz de comprender a mi ilustre amigo. Era mi objeto, al visitar la biblioteca de don Eufrasio, verificar notas en no importa qué autor, cuyo libro no era fácil encontrar en otra parte; y llegó a tanto la amabilidad insólita del erudito, que me dejó solo en aquel santuario de la sabiduría, mientras él iba a no sé qué Academia a negar un premio a cierta Memoria en que se le llamaba animal, no por llamárselo, sino por demostrar que no hay solución de continuidad en la escala de los seres.

La biblioteca de don Eufrasio era una habitación tan abrigada, tan herméticamente cerrada a todo airecillo indiscreto por lo colado, que no había recuerdo de que jamás allí se hubiera tosido ni hecho manifestación alguna de las que anuncian constipado: don Eufrasio no quería constiparse, porque su propia tos le hubiera distraído de sus profundas meditaciones. Era, en fin, aquélla una habitación en que bien podría cocer pan un panadero, como dice Campoamor. Junto a la mesa escritorio estaba un brasero todo ascuas, y al extremo de la sala, en una chimenea de construcción anticuada, ardían troncos de encina que se quejaban al quemarse. Mullida alfombra cubría el pavimento, cortinones de tela pesada colgaban en los huecos, y no había rendija sin tapar, ni por lado alguno pretexto para que el aire frío del exterior penetrase atropelladamente, sino por sus pasos contados y bajo palabra de ir calentándose poco a poco.

[…]

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En vez de evacuar las citas que llevaba apuntadas, arrellanéme en una mecedora, cerca del brasero, y en dulce somnolencia dejé a la perezosa fantasía vagar a su antojo, llevando el pensamiento por donde ella fuere. Pero la fantasía se quejaba de que le faltaba espacio entre aquellas paredes de sabiduría, que no podía romper, como si fuesen de piedra. ¿Cómo atravesar con holgura aquellos tomos que sabían todo lo que Platón dijo, y que gritaban aquí ¡Leibnitz!, más allá ¡Descartes!, ¡San Agustín!, ¡Enciclopedia!, ¡Sistema del mundo!, ¡Crítica de la razón pura!, ¡Novum organum!

(Tomado de «La mosca sabia»,
en Solos de Clarín, Madrid, Alianza, 1971, pp. 138-153.)

Español: Retrato de Antonio Cánovas del Castil...
Español: Retrato de Antonio Cánovas del Castillo en el Palacio del Senado de España (Photo credit: Wikipedia)

Español: Retrato de Antonio Cánovas del Castillo en el Palacio del Senado de España (Photo credit: Wikipedia)

SONETO

[EL SOLFEO,N.º 49,19 DE OCTUBRE DE 1875]

LEOPOLDO ALAS

A la concha de Venus amarrado
y al recio galopar de los tritones,
por formar comités para elecciones
cual César, cruza el mar alborotado.
Neptuno, que estará subvencionado,  5
en redes de cristal tiende traiciones,
y del agua salobre cien montones
arroja sobre el nauta atribulado.
Mas todo su furor aquí no basta;
toca por fin las playas españolas  10
débil barquilla en forma de canasta
adornada con lindas bandoleras,
y brota al punto el inmortal Sagasta
cual Venus de la espuma de las olas.

Hablar de Clarín y Europa es completar la fórmula famosa de J. A. Cabezas: «el provinciano universal» llegó a ser «europeo universal». Basta recordar la relación privilegiada que Leopoldo Alas mantiene a lo largo de su existencia de novelista, ensayista, periodista y catedrático con el entorno cultural europeo.

               Desde las aulas de su formación en Oviedo, y más que todo en el Madrid de los años krausistas, desde las bibliotecas y las salas de lectura de los Ateneos, los Casinos y los Círculos, desde las trastiendas de los amigos libreros y editores, se le ve siempre a la busca de contactos e informaciones sobre todo cuanto se publica en libros, revistas y periódicos, tanto extranjeros como nacionales.

               Impresiona ver, por ejemplo, la capacidad de reacción y asimilación que manifiesta el crítico de los Solos, todavía desinformado, en los escritos de fines del 78, sobre el giro decisivo que suponía la novelística naturalista, y convertido unos meses más tarde en el mejor conocedor español de la obra de Zola, del cual se le ve leer todo lo publicado anteriormente y comentar, al filo inmediato de la publicación ulterior, todo lo que escribe el Maestro de Médan —novelas, ensayos y artículos incluidos.

eufrásio no domingoeufrásio no domingo (Photo credit: Mathieu Struck)

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English: Michele Angiolillo assassinates spanish premier Cánovas. Drawing from a contemporary journal. (Photo credit: Wikipedia)

English: Michele Angiolillo assassinates spanish premier Cánovas. Drawing from a contemporary journal. (Photo credit: Wikipedia)

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IMAGEN :P UÑO Y LETRA DEL POEMA DE  CLARÍN –   “ESTOY TAN DESCONCERTADO”

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