MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO

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MENÉNDEZ Y PELAYO,MARCELINO

Filólogo y crítico literario español, considerado el erudito y sabio por excelencia del siglo XIX. Nació en Santander y en esta ciudad cursó sus primeros estudios, donde -según sus biógrafos- destacó como niño prodigio; asistió a la Universidad de Barcelona pasando después a la de Madrid y a ampliar estudios en Portugal, Francia e Italia. En 1878 (con 21 años de edad) obtuvo la cátedra de Literatura en la Universidad Central de Madrid y en 1881 ya era miembro de número de la Real Academia Española. Poco después lo sería de la de Historia y desde 1898 fue director de la Biblioteca Nacional de Madrid. Estos datos sirven para situar y comprender por qué se le considera el miembro más precoz de la erudición española y que críticos posteriores le señalen como “sabio” de las letras hispanas. Su formación humanística era sólida y estaba dotado de una gran memoria y capacidad de trabajo. Una de las obras más importantes de la historiografía española, Historia de los heterodoxos españoles, la publicó en 1881. En esta obra plantea la religiosidad que subyace en todo el pensamiento español, incluso en aquellos personajes que manifiestamente se declaran contrarios a la Iglesia. Sus trabajos abarcan tanto la historia, como la filosofía, la literatura y la crítica. Debe mucho a su maestro Milá y Fontanalls, así como Ramón Menéndez Pidal también es deudor suyo por la escuela que inició: concebir una literatura española ligada al territorio peninsular español atendiendo por igual y sin distinciones otras lenguas o culturas peninsulares del pasado o presente. Este planteamiento, ligado a su concepción de que lo nacional español es lo tradicional católico, ha hecho que la crítica posterior encuentre ciertas dificultades para valorarlo objetivamente, aunque siempre se destaca su sensibilidad histórica y libertad crítica de pensamiento. Su obra fue ingente; el Consejo Superior de Investigaciones Científicas publicó sus Obras completas, en 1940, en 65 volúmenes, sin tener en cuenta sus epistolarios y notas. Entre sus obras más importantes hay que recordar la Historia de las ideas estéticas (5 volúmenes), Orígenes de la novela (4 volúmenes),Antología de poetas líricos españoles (10 volúmenes), Estudios sobre el teatro de Lope (6 volúmenes), Historia de la poesía hispanoamericana (2 volúmenes) o Historia de los heterodoxos españoles (8 volúmenes).

FUENTE : http://www.epdlp.com

 

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TEXTOS :

De las vicisitudes de la filosofía platónica en España (fragmento)

“ De los dos gigantes de la filosofía griega y aun de toda filosofía, Aristóteles ha influido en la educación del género humano mucho más directamente que Platón. La manera libre, vaga y poética de la Academia, ha tenido siempre menos adeptos que la rígida disciplina y el severo dogmatismo del Liceo. La influencia de Platón en el mundo moderno es, por decirlo así, influencia expansiva y difusa; la influencia de Aristóteles es influencia concentrada, formal, despótica. La una, más que doctrinas cerradas, ha inspirado vagos anhelos y generosas idealidades; la otra ha cristalizado el pensamiento en fórmulas y categorías. El platonismo ha servido como estímulo de invención y despertador de propio pensar; el peripatetismo, como organización sistemática y método de enseñanza. Enlazados estrechamente en su origen, hasta el punto de ser a los ojos de quien no se deje deslumbrar por diferencias más accidentales que íntimas, una sola filosofía y no dos, han llegado a separarse totalmente en su evolución histórica, hasta el punto de aparecer como encarnizados enemigos y odiosos rivales. La bandera del maestro ha protegido a todos los disidentes de la escuela del discípulo, y raras circunstancias han hecho que en los períodos críticos la bandera de Platón haya aparecido siempre como bandera de libertad; la de Aristóteles, como bandera de orden, cuando no de servidumbre. Todos los insurrectos de la escolástica árabe, judía o cristiana, son en mayor o menor grado platónicos. Ha habido en todo esto singulares contrasentidos, derivados casi siempre de un falso, superficial y no directo conocimiento de los dos grandes filósofos griegos, cuyos nombres se invocan sin cesar como gritos de combate; pero para la historia de la filosofía, tanto importa el Aristóteles falsificado como el genuino; tanto el Platón fantaseado por los alejandrinos y los teósofos, como el mismísimo discípulo de Sócrates en sus propios originales. Entre ambos pensadores han pasado por una serie de encarnaciones y metamorfosis no menores que las de los dioses del politeísmo antiguo; la virtud genial del pensamiento humano es tan invencible, que aun imponiéndose un yugo y acatando una autoridad, halla siempre algún resquicio por donde reconquistar su libertad nativa, y a la sombra de un comentario o de una interpretación, a veces desvariada y mil leguas distante del texto que se interpreta, acierta a producir sistemas originalísimos. Si desde el principio de la Edad Moderna Aristóteles y Platón hubiesen sido perfectamente entendidos y críticamente explicados, como han llegado a serlo en nuestros días, el desarrollo histórico de la filosofía se hubiese verificado ciertamente por diverso camino y dentro de otros moldes, pero quizá el resultado especulativo hubiese diferido muy poco del que hoy alcanzamos. Pero sin perdernos en vagas conjeturas sobre lo que pudo ser, y ateniéndonos a lo que realmente fue, es cosa de toda evidencia que la filosofía anterior a Kant se desenvolvió orgánicamente bajo la forma de la enciclopedia aristotélica, así en la división de los tratados y de las cuestiones, como en el modo de plantear los problemas y de traerlos a resolución; siendo el mismo cartesianismo más bien un llamamiento a la independencia de la razón, que una verdadera filosofía, y siendo el empirismo sensualista una remozada interpretación de ciertos conceptos que estaban en germen más o menos latente, en la psicología experimental de Aristóteles, por más que desde Bacon en adelante fuese hábito en los innovadores superficiales renegar de su verdadero si bien no confesado maestro. Aristóteles, no sólo por la fuerza del pensamiento especulativo, sino por haber sistematizado todas las nociones científicas que en su tiempo existían (herencia que el género humano acrecentó poco durante largos siglos), por haber llegado a una concepción total del mundo y de la vida, por haber satisfecho con unidad y grandeza la aspiración incontestable de ley, método y disciplina, que en todo ser racional existe, merecía y no podía menos de obtener la cátedra de ciencia universal en que la Edad Media le puso. Pero por grandes que el prestigio y la autoridad de Aristóteles fuesen, nunca, ni en la Edad Media, ni mucho menos en el Renacimiento, dejaron de levantarse contra su dominación voces hostiles, unas solicitando la renovación total o parcial de los métodos; otras limitándose a hacer la crítica de lo existente y reservando la tarea de edificar para después de haber demolido; otras aspirando a cierta manera de eclecticismo o de concordia; algunas, en fin, procurando restaurar lo que alcanzaban de la filosofía griega anterior al Estagirita, y naturalmente con más predilección, las doctrinas, nunca del todo olvidadas, del idealismo platónico. Nadie ignora por qué camino habían llegado éstas al mundo moderno. Sin la escuela de Alejandría sería imposible explicarlo. Por medio de Philón y de los judíos helenizantes, penetraron en la ciencia talmúdica y en la Cábala; por medio de Orígenes y del seudo-Areopagita penetraron en la ciencia cristiana, y con Escoto Eríugena descendieron por el río de la Escolástica; finalmente, por medio de los libros de Proclo, del falso Empédocles y de otros teósofos del último tiempo, alcanzó la influencia a los nestorianos de Persia y de Siria, que iniciaron a los árabes en la filosofía. Así, en tres divergentes rayos, irradió el sol de la ciencia antigua desde un solo foco, que en rigor no era platónico ni aristotélico, sino sincrético, predominando Aristóteles en la lógica y en la física, y Platón en la metafísica y en la teología. 

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Sus ojos

“ Cien veces los miré, mas nunca supe
Cuál era su color; fijos los míos
En su lumbre, contentos se anegaban,
Y al parecer veïan;
Pero el alma sedienta penetraba,
A través de las formas veladoras,
En busca del recóndito sentido,
Como busca el teósofo,
Signada en piedras, plantas y metales,
La huella del Señor; letras quebradas
Que anuncian su poder; cifra del nombre
A lengua terrenal siempre vedado.
No sé si azules son, garzos o negros.
Quede a vulgares ojos
El reflejar la luz del mediodía,
De bullidores átomos enjambre,
O la niebla del norte,
De graves pensamientos compañera,
Y de recio sentir inspiradora
Porque en los ojos de la amada mía
No se reflejan las terrenas cosas,
Sino sus arquetipos,
De perfección radiantes y hermosura,
Y aquella luz más alta e increada
De las puras ideas.

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Ideal de virtud, de ciencia y gloria,
Sueños alegres de mi mente joven,
Visiones del Cantábrico Oceano,
Roto jirón de niebla,
Que en las tardes de otoño me traías
Mil vagas sombras y flotantes coros,
Por divina manera congregando
Lo que en los libros vi bullir y alzarse,
Lo que difuso en la materia vive,
Y aquella esencia más sutil y pura
Que sobre la materia y sobre el libro
Mi espíritu insaciable adivinaba.

Ella en tus ojos arde,
Ignota al vulgo, pero a mí patente;
Por eso, al contemplarlos,
No vi el color ni percibí la línea,
Y me embriagué de célica hermosura,
Y sentí rumor de alas
Que, en torno a mi cabeza,
El demonio socrático movía.

En otros ojos leo
La historia del amor en cifra breve;
La blanda luz de la pasión que nace,
Y las serenas horas
En que dos almas, sin hablar, se entienden;
La interna llama que potente cruje,
Y arde en las venas y a la lengua asoma;
El hervidor afán, la inquieta mente,
La voz primera que el amor declara,
Alma con alma confundidas luego,
Y al fin la negra sombra
Que envuelve al alma viuda y desolada,
Al espirar de la ruidosa tarde.

Pero en los tuyos, el amor perenne,
Algo que en mí despierta
Mezcla de amor y religioso culto,
Cielo sin nubes, devoción tranquila,
Que a recordar me lleva,
No ya la vida exuberante y varia
Que brota de los pechos inexhaustos
De la madre común Naturaleza,
Perpetua en el mudar de sus amores,
Sino la sacra y mística Teoría
Que forman las ideas
Eternas, inmutables,
Girando en torno a la Verdad Suprema.

Y no sólo la flor de la hermosura
En ti difunde su sagrado aroma;
No sólo me apareces
Una en la esencia, en formas inexhausta;
No sólo se revisten
En ti de gallardísima figura,
De nueva claridad por ti bañadas,
Las hijas de mi indócil fantasía:
Ora la noble dama montañesa
Su palafrén rigiendo,
Para imponer al valle su tributo;
Ora la ninfa griega
Que anima el soto y en la fuente ríe,
O hace correr la savia
Por el tronco gentil a que se enreda,
Del prolífico amor presa y vencida;
Sino que el rayo de tus dulces ojos
Es impulso inicial de mi albedrío,
Germen de soberanas fantasías,
Alto señuelo a mi ambición de fama,
Horno do se caldea
El metal en fusión del pensamiento,
Piedra quilatadora
Donde el sentir y el entender se prueban;
Raudal de frescas aguas
Que dan entendimiento de hermosura.
Quien aplicó su labio a tal corriente,
¿Qué sabor no hallará triste y amargo?
¡Cieguen los ojos que tu rostro vieron,
Si han de mirar de otra mujer los ojos! ”

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A…

“ Ojalá cada sol que te amanezca
Aún más hermosa y más feliz te mire!
¡Nunca tu frente oprima
El demonio tenaz del pensamiento,
Ni blando rostro, halagadora risa,
Hielen en ti la flor del sentimiento!
No llorarás por ti, serás dichosa;
Mas no a la compasión tu ánimo cierres,
Porque en llorar con el dolor ajeno
Hay alto y melancólico placer. 

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Marcelino Menéndez Pelayo

El filósofo autodidacto, de Abentofail (fragmento)

“ Abentofail no es un iluminado, aunque en ocasiones lo parece; no es un sufí ni un asceta, aunque en cierto modo recomienda el ascetismo; no es un predicador popular, sino un sabio teórico que escribe para corto número de iniciados; no es un musulmán ortodoxo, aunque tampoco pueda llamársele incrédulo, puesto que busca sinceramente la concordia entre la razón y la fe, y al fin de su libro presume de haberla alcanzado. Es, sin duda, un espíritu más religioso que Avempace y que Averroes, pero debe mucho a las enseñanzas del primero, así como a las del gran peripatético Avicena. De Averroes fue gran protector cerca del segundo rey almohade Yusuf, y le alentó mucho para que emprendiese sus análisis y comentarios de las obras del Estagirita. Y, sin embargo, Aristóteles influye en su pensamiento mucho menos que los alejandrinos. Si usa los términos de su psicología, es con diverso sentido. En Aristóteles el entendimiento agente era una facultad del alma; en Abentofail, como en todos los metafísicos árabes, es una inteligencia separada, una emanación de Dios. Todo el esfuerzo de su filosofía se cifra en aspirar a la unión o conjunción del alma con el entendimiento agente, pasando por los grados intermedios del entendimiento en acto o en efecto y del entendimiento adquirido. En esa conjunción residen la inmortalidad, la perfecta sabiduría y la beatitud; siendo el entendimiento agente y separado a modo de una luz que difunde sus rayos por todo lo inteligible, suscitando en cualquier objeto los colores de la intelección. 

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De las vicisitudes de la filosofía platónica en España (fragmento)

“ De los dos gigantes de la filosofía griega y aun de toda filosofía, Aristóteles ha influido en la educación del género humano mucho más directamente que Platón. La manera libre, vaga y poética de la Academia, ha tenido siempre menos adeptos que la rígida disciplina y el severo dogmatismo del Liceo. La influencia de Platón en el mundo moderno es, por decirlo así, influencia expansiva y difusa; la influencia de Aristóteles es influencia concentrada, formal, despótica. La una, más que doctrinas cerradas, ha inspirado vagos anhelos y generosas idealidades; la otra ha cristalizado el pensamiento en fórmulas y categorías. El platonismo ha servido como estímulo de invención y despertador de propio pensar; el peripatetismo, como organización sistemática y método de enseñanza. Enlazados estrechamente en su origen, hasta el punto de ser a los ojos de quien no se deje deslumbrar por diferencias más accidentales que íntimas, una sola filosofía y no dos, han llegado a separarse totalmente en su evolución histórica, hasta el punto de aparecer como encarnizados enemigos y odiosos rivales. La bandera del maestro ha protegido a todos los disidentes de la escuela del discípulo, y raras circunstancias han hecho que en los períodos críticos la bandera de Platón haya aparecido siempre como bandera de libertad; la de Aristóteles, como bandera de orden, cuando no de servidumbre. Todos los insurrectos de la escolástica árabe, judía o cristiana, son en mayor o menor grado platónicos. Ha habido en todo esto singulares contrasentidos, derivados casi siempre de un falso, superficial y no directo conocimiento de los dos grandes filósofos griegos, cuyos nombres se invocan sin cesar como gritos de combate; pero para la historia de la filosofía, tanto importa el Aristóteles falsificado como el genuino; tanto el Platón fantaseado por los alejandrinos y los teósofos, como el mismísimo discípulo de Sócrates en sus propios originales. Entre ambos pensadores han pasado por una serie de encarnaciones y metamorfosis no menores que las de los dioses del politeísmo antiguo; la virtud genial del pensamiento humano es tan invencible, que aun imponiéndose un yugo y acatando una autoridad, halla siempre algún resquicio por donde reconquistar su libertad nativa, y a la sombra de un comentario o de una interpretación, a veces desvariada y mil leguas distante del texto que se interpreta, acierta a producir sistemas originalísimos. Si desde el principio de la Edad Moderna Aristóteles y Platón hubiesen sido perfectamente entendidos y críticamente explicados, como han llegado a serlo en nuestros días, el desarrollo histórico de la filosofía se hubiese verificado ciertamente por diverso camino y dentro de otros moldes, pero quizá el resultado especulativo hubiese diferido muy poco del que hoy alcanzamos. Pero sin perdernos en vagas conjeturas sobre lo que pudo ser, y ateniéndonos a lo que realmente fue, es cosa de toda evidencia que la filosofía anterior a Kant se desenvolvió orgánicamente bajo la forma de la enciclopedia aristotélica, así en la división de los tratados y de las cuestiones, como en el modo de plantear los problemas y de traerlos a resolución; siendo el mismo cartesianismo más bien un llamamiento a la independencia de la razón, que una verdadera filosofía, y siendo el empirismo sensualista una remozada interpretación de ciertos conceptos que estaban en germen más o menos latente, en la psicología experimental de Aristóteles, por más que desde Bacon en adelante fuese hábito en los innovadores superficiales renegar de su verdadero si bien no confesado maestro. Aristóteles, no sólo por la fuerza del pensamiento especulativo, sino por haber sistematizado todas las nociones científicas que en su tiempo existían (herencia que el género humano acrecentó poco durante largos siglos), por haber llegado a una concepción total del mundo y de la vida, por haber satisfecho con unidad y grandeza la aspiración incontestable de ley, método y disciplina, que en todo ser racional existe, merecía y no podía menos de obtener la cátedra de ciencia universal en que la Edad Media le puso. Pero por grandes que el prestigio y la autoridad de Aristóteles fuesen, nunca, ni en la Edad Media, ni mucho menos en el Renacimiento, dejaron de levantarse contra su dominación voces hostiles, unas solicitando la renovación total o parcial de los métodos; otras limitándose a hacer la crítica de lo existente y reservando la tarea de edificar para después de haber demolido; otras aspirando a cierta manera de eclecticismo o de concordia; algunas, en fin, procurando restaurar lo que alcanzaban de la filosofía griega anterior al Estagirita, y naturalmente con más predilección, las doctrinas, nunca del todo olvidadas, del idealismo platónico. Nadie ignora por qué camino habían llegado éstas al mundo moderno. Sin la escuela de Alejandría sería imposible explicarlo. Por medio de Philón y de los judíos helenizantes, penetraron en la ciencia talmúdica y en la Cábala; por medio de Orígenes y del seudo-Areopagita penetraron en la ciencia cristiana, y con Escoto Eríugena descendieron por el río de la Escolástica; finalmente, por medio de los libros de Proclo, del falso Empédocles y de otros teósofos del último tiempo, alcanzó la influencia a los nestorianos de Persia y de Siria, que iniciaron a los árabes en la filosofía. Así, en tres divergentes rayos, irradió el sol de la ciencia antigua desde un solo foco, que en rigor no era platónico ni aristotélico, sino sincrético, predominando Aristóteles en la lógica y en la física, y Platón en la metafísica y en la teología. 

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VICENTE MEDINA (ESPAÑA,1866-1937)

VICENTE MEDINA (ESPAÑA,1866-1937)

 

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VICENTE MEDINA TOMÁS

Poeta español. De origen modesto, cursó la carrera del Magisterio. En una etapa de su vida fue maestro en Santa Fe (Argentina). Su lírica es sencilla, de sentido popular y regional; se le ha comparado con Gabriel y Galán, cantor de sus tierras de Salamanca y Extremadura. Algunas obras, Aires murcianos (1898), con prólogo de AzorínLa canción de la huerta (1901) y Poesías (1908) colección de composiciones seleccionadas. Estilizó el panocho, especie de dialecto de la huerta de Murcia. También escribió comedias de ambiente regional.

Vicente Medina Tomás. Archena (Murcia), 27 de octubre de 1866 – Rosario de Santa Fe (Argentina), 17 de agosto de 1937

FUENTE: http://www.regmurcia.com

De niño vendedor de libros a joven soldado

El día 27 de octubre de 1866, festividad de San Vicente, nació en Archena, concretamente en la Plaza del Príncipe, Vicente Medina Tomás, hijo de una familia muy humilde. Su padre, Juan de Dios, era jornalero y su madre, Joaquina, tenía que ayudar al sostenimiento del hogar cosiendo en una sastrería.

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Su padre fue molinero, leñador, cartero y un sin fin de oficios más. Finamente fue contratada como camarero en alguna oficina del Balneario de Archena, y en vista de su gran afición a los libros, el administrador del balneario le aconsejó que pidiese algunos a Madrid y pusiese en el balneario un puestecillo de libros y periódicos. Fue precisamente por este motivo por el que Vicente Medina se aficionó a la lectura. En las temporadas en las que cerraban los Baños, acompañaba a su padre por los pueblos, vendiendo libros y periódicos.

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A los trece años de edad fue a Madrid a trabajar como servidor de un procurador de tribunales, lugar del que regresó a su pueblo natal para seguir vendiendo libros. A los dieciocho años ingresó en el ejército en San Fernando (Cádiz), donde alcanzó el grado de cabo de Infantería, siendo destinado después a la Capitanía General de Cartagena. Una vez allí, visitó las Islas Baleares y Barcelona a bordo de la fragata “Numancia”, coincidiendo con la celebración de la Exposición Universal. Con el fin de viajar y descubrir mundo, se presentó voluntario para zarpar hacia Filipinas, donde estuvo poco más de un año. Fue precisamente en Manila donde se publicaron por primera vez unos versos suyos que firmaba con el seudónimo de “M. Nadie”.

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Estancia en Cartagena y primeras obras literarias

De vuelta de las posesiones españolas en el Pacífico, se licencia en 1890 para regresar a Archena con el fin de abrir un pequeño comercio de tejidos, pero la mala marcha del mismo hizo que se cerrara. Decidido a emigrar hacia Orán, como muchos compatriotas suyos en aquella época, salió nuevamente con destino a Cartagena, con el fin de embarcar para Argelia. Pero una vez allí consigue encontrar trabajo en el Arsenal y en una oficina comercial. Será en esta ciudad portuaria donde publique los primeros poemas con su nombre, en la revista El Álbum. Estos versos fueron reconocidos por algunas de las figuras literarias del momento, como Clarín o Valera. También publica colaboraciones en El Diario de Cartagena, El Republicano, o Las Noticias.

En 1891 Vicente Medina contrajo matrimonio con Josefa Sánchez Vera.

En 1895 publica su primera obra con el título de Náufrago, que cosechó buenas críticas. Poco tiempo después escribe El Rento, un drama en el lenguaje huertano. En 1898 edita Aires Murcianos, que eleva su fama a nivel nacional.

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Ante el éxito que cosecha, decide escribir y editar sus propias obras de teatro con la finalidad de que le reporten algunos beneficios, al tiempo que desempeñaba el oficio de cronista de Cartagena. A pesar del prestigio que alcanzó, la escasez económica lo empujó de nuevo a emigrar y, en 1908, partió rumbo a Argentina, concretamente hacia Buenos Aires.

City of Rosario, Santa Fe, ArgentinaCity of Rosario, Santa Fe, Argentina (Photo credit: Wikipedia)

Su primera experiencia en América

Al llegar a Buenos Aires decidió que era una ciudad demasiado grande para él y se trasladó a Rosario de Santa Fe, lugar donde a través de diversos empleos bien remunerados, consigue cierto bienestar económico. Estos ingresos le permitieron ser terrateniente, e imitar en su finca Hume la huerta murciana. No volvió a publicar nada hasta que dos desgraciados sucesos le llevan a ello: el inicio de la Primera Guerra Mundial y la muerte de su mujer. En 1915 publica La Canción de la Guerra, un canto al dolor producido por la guerra, y en 1921 el libro Compañera, una serie de poemas de gran tristeza por la pérdida de su esposa.

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Con motivo de la vuelta a la actividad literaria, Vicente Medina desarrolló una gran labor editorial, que se tradujo en la fundación de la revista Letras y en su presencia en conferencias y recitales.

Extremadura, Spanien. December 2007.Extremadura, Spanien. December 2007. (Photo credit: Loui Loui)

En 1924 causó baja en la empresa Remonda y Monserrat debido a problemas de salud. Pero en 1926 la empresa cambió de dueños y en una auditoría se descubrió un desfalco del que fue acusado. El poeta fue condenado a cuatro años de prisión atenuada en el Parque de Bomberos de Rosario.

Su regreso a casa y el viaje final a Argentina

Tras cumplir condena recibe una invitación para dar una conferencia en París. Aprovechó este viaje para volver a su tierra natal en 1931.

Es recibido con homenajes en Archena, Murcia y Cartagena. Los años siguientes los pasó en su localidad natal, donde compró una casa y se instaló. Allí participó activamente en la vida política republicana y apoyó al Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936.

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HOMENAJE EN ARCHENA

Poco antes de comenzar la Guerra Civil volvió a Argentina. Llegó enfermo y murió el 17 de agosto de 1937, alejado de la tierra que fue centro de su mejor poesía.

English: Saladillo neighborhood. Rosario, Sant...English: Saladillo neighborhood. Rosario, Santa Fe, Argentina. Español: Barrio Saladillo. Rosario, Santa Fe, Argentina. (Photo credit: Wikipedia)

Cielos diabólicos, Rosario, Santa Fe, ArgentinaCielos diabólicos, Rosario, Santa Fe, Argentina (Photo credit: Wikipedia)

 

FUENTE: http://www.epdlp.com

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VICENTE MEDINA

TEXTOS :

VICENTE MEDINA

Cansera, de Cantos Murcianos

“ ¿Pa qué quiés que vaya? Pa ver cuatro espigas
arroyás y pegás a la tierra;
pa ver los sarmientos rüines y mustios
y esnüas las cepas,
sin un grano d’uva,
ni tampoco siquiá sombra de ella…
Pa ver el barranco,
pa ver la laera,
sin una matuja… ¡Pa ver que se embisten,
de pelás, las peñas!…
Anda tú, si quieres,
que a mí no me quea
ni un soplo d’aliento,
ni una onza de fuerza,
ni ganas de verme,
ni de que me mienten, siquiá la cosecha…
Anda tú, si quieres, que yo pué que nunca
pise más la senda,
ni pué que la pase, si no es que entre cuatro,
ya muerto, me llevan…
Anda tú, si quieres…
No he d’ir, por mi gusto, si en crus me lo ruegas,
por esa sendica por ande se fueron,
pa no volver nunca, tantas cosas buenas…
esperanzas, quereres, suöres…
¡To se fue por ella!
Por esa sendica se marchó aquel hijo
que murió en la guerra…
Por esa sendica se fué la alegría…
¡Por esa sendica vinieron las penas!…
No te canses, que no me remuevo;
anda tú, si quieres, y éjame que duerma,
¡a ver si es pa siempre!… ¡Si no me espertara!…
¡Tengo una cansera!… 

Carmencica

“ ¡Releñe, cuánta prisa! ¿No la has visto?
¡Carmencica con novio!
¡Y no está encelaïca, que digamos,
platica que platica con el mozo
los dos mu rejunticos
sentäos en el poyo!
¡Válgame Dios! me da como tristeza
de que sea tan pronto.
¡Señor, si es una cría!
Si ayer mesmico, como dice el otro,
llevando elante su maná de pavos,
corría esaliñá por los rastrojos,
y era una cabra suelta, que la vías
abora del barranco en lo más hondo
y aluego en lo más alto de las lomas
y empués allá en el soto,
siempre pegando blincos y corriendo
dende un lugar a otro,
y siempre, ennegrecía y tan secuza,
que tö en su cara se volvían ojos…
Y, mirándola espacio,… no es la mesma…
¡si da, de verla, gozo!
¡Si su cara tié lumbre
y tién sombrica de parral sus ojos!
¡Si hasta paéce que el seno quiere ahogarla,
de llenico y reöndo!…
Con tó y con ello… ¡vaya, me da pena
de verla ya con novio!…
Y no es que no lo tenga… pué tenerlo;
pero más alantico… no tan pronto
que paéce va con ella esta coplica
que anoche, de rondeo, echaba un mozo:
Tempranera me has salío
como la flor del almendro
¡Cuánta flor tempranerica
se guiela o se lleva el viento! 

Los niños solos

“ Los níos solos
De dolor píando,
que no hay quien los sienta,
están en el güerto los riseñorcicos …
azoräos vuelan
alrëor de sus níos en onde
ni siquiá un pajarico les quëa…
¿Qué píar y píar más amargo!…
¡dan una tristeza!
………………………..
De las cosas que esjaran el pecho,
Te digo que es un pasar por la güerta:
¡ni siqiá un mocico!…
¡toícos pa la guerra!…
¡las casa solicas!…¡los padres llorando!….
¡se siente una pena!… 

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HEINRICH BÖLL.-UN CLÁSICO DE LA LITERATURA ALEMANA

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                                                                                                  HEINRICH BÖLL

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H.BÖL .-RETRATO

HEINRICH BÖLL

Heinrich Theodor Böll (21 de diciembre de 191716 de julio de 1985) fue un escritor alemán, figura emblemática de la literatura alemana de posguerra,1 también llamada “literatura de escombros”.2 En 1972 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó que «por su combinación de una amplia perspectiva sobre su tiempo y una habilidad sensible en la caracterización ha contribuido a la renovación de la literatura alemana».3

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FUENTE : http://es.wikipedia.org

Böll nació en Colonia (Renania del Norte-Westfalia), el 21 de diciembre de 1917, en una familia trabajadora.4 Entre 1924 y 1928 acude a la escuela elemental de Köln Raderthal, y de 1928 a 1937 realiza los estudios de secundaria en Colonia. Su primer contacto con la literatura lo tiene en 1937, trabajando en una tienda de libros y objetos antiguos que abandonará un año más tarde con el deseo de dedicarse a escribir. Durante la Alemania nazi marchó a un campo de trabajo del régimen, que era lo único que le podría permitir en el futuro entrar en la Universidad[cita requerida]. Cuando estaba a punto de matricularse para cursar estudios de Filología Alemana, en el verano de 1939, fue reclutado para elWehrmacht (ejército alemán).5

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Durante la Segunda Guerra Mundial luchó en Francia, Rumanía, Hungría y la Unión Soviética, casándose durante un permiso en 1942.6 Fue capturado como prisionero por el Ejército estadounidense en la primavera de 1945 y estuvo en campos de detenidos en Francia y Bélgica. Durante este tiempo muere su primer hijo.

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En diciembre de 1945 regresa con su esposa a Colonia. Comienza de nuevo a escribir mientras repara su casa destruida por los bombardeos de la guerra. En 1947 nace su segundo hijo Raimund, que con el tiempo sería escultor. En 1949 publica su primer libro, Der Zug war pünktlich. Se integra en elGrupo 47 y hace amistad con Hans Richter y Alfred Andersch.

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Catedral durante la Segunda Guerra Mundial (Colonia, 194X) (Photo credit: Recuerdos de Pandora)

Catedral durante la Segunda Guerra Mundial (Colonia, 194X) (Photo credit: Recuerdos de Pandora)

En 1971 es elegido presidente del PEN Club Internacional, en el 38 Congreso en Dublín.

Escritor ágil y de estilo fino, desde una posición católica fue crítico con la xenofobia y el extremismo de derecha en Alemania.7 Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1972.

Falleció en Langenbroich, cerca de la ciudad de Düren, el 16 de julio de 1985.

Français : Monument aux morts, Taulis (Pyrénée...Français : Monument aux morts, Taulis (Pyrénées-Orientales, Languedoc-Roussillon, France) Català: Monument als soldats morts durant la Primera i la Segona Guerra Mondial, Teulís (Pirineus Orientals, Llenguadoc-Rosselló, França) Español: Monumento a los soldados muertos durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, Taulis (Pirineos Orientales, Languedoc-Rosellón, Francia) (Photo credit: Wikipedia)

FUNDACIÓN HEINRICH BÖLL

La Fundación Heinrich Böll es una de las fundaciones políticas alemanas, vinculada estrechamente al Partido de Los Verdes de Alemania pero independiente de este. Fue creada en 1997 por una agrupación amplia de ciudadanos intelectuales, científicos, periodistas, artistas y activistas de movimientos sociales, ecologistas y feministas. Establece como tarea principal la educación política en el ámbito nacional e internacional que está orientada a promover la formación de la voluntad democrática, el compromiso sociopolítico y el entendimiento entre de los pueblos.

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Además promueve el arte y la cultura, la ciencia e investigación y el desarrollo internacional basado en la ecología, la democracia, la solidaridad y la no violencia.

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H.BÖLL

FUENTE: http://www.epdlp.com

TEXTO:

Heinrich Böll :

La amada no enumerada (fragmento)

“ Cuando mi pequeña amada pasa por el puente -y pasa dos veces por día- mi corazón simplemente se detiene. El incansable latir de mi corazón sencillamente se detiene, hasta que ella dobla hacia la avenida y desaparece. Y todos los que pasan en ese tiempo, los silencio. Esos dos minutos me pertenecen a mí, a mí solo, y no dejo que me los quiten. Y aun cuando ella al atardecer regresa de su heladería -yo he sabido entretanto que trabaja en una heladería- cuando pasa por el otro lado de la acera frente a mi boca muda, que tiene que contar, contar, mi corazón se detiene de nuevo y comienzo de nuevo a contar, cuando ya no la veo a ella. Y todos los que tienen la suerte de desfilar en esos minutos ante mis ojos ciegos, no entran en la eternidad de las estadísticas: hombres de sombra, mujeres de sombra, seres de la nada, que no marcharán con los demás en el segundo futuro de las estadísticas…
Está claro que la amo. Pero ella no sabe nada de esto y no quiero tampoco que lo sepa. No debe sospechar de qué modo tan increíble ella anula todos los cálculos, y ella debe ser inocente y no sospechar nada, y con sus largos cabellos castaños y sus tiernos pies marchar a su heladería, y ha de recibir muchas propinas. La amo. Está clarísimo que la amo.
Recientemente me han supervisado. El camarada, que está sentado al otro lado y tiene que contar los autos, me advirtió ya muy pronto y yo hice maldito el caso. He contado como un loco; un cuentakilómetros no puede contar mejor. El superestadístico en persona se colocó allá enfrente, al otro lado, y ha comparado después el resultado de una hora con el resultado de mi hora. Yo sólo tenía uno menos que él. Mi pequeña amada había pasado y jamás en la vida hubiera hecho yo transportar a esa hermosa criatura al segundo futuro; esa mi pequeña amada no debe ser multiplicada y dividida y ser transformada en una nada porcentual. Mi corazón sangraba de tenerla que contar, sin poderla seguir mirando, y al amigo de allá, el que tiene que contar los autos, le estoy muy agradecido.
El superestadístico me ha dado palmaditas en el hombro y ha dicho que soy bueno, confiable y fiel. “Errar uno en una hora”, ha dicho, “no es mucho. Sin embargo, tenemos en cuenta un cierto desgaste porcentual. Solicitaré que sea usted trasladado a contar carros de caballos”. 

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GUERRA Y PAZ,NOVELA (10ª PARTE / CAPÍTULO 10 ) DE LEÓN TOLSTOI

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Décima Parte / X

León Tolstoi

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Después de unos días de mal tiempo, el 25 mejoró, por lo que, después del almuerzo, Pedro partió de Moscú.

FUENTE:  https://zonaliteratura.com

Por la noche, al cambiar de caballos en Perkhuchkovo, Pedro supo que aquella tarde se había librado una gran batalla. Decían que en Perkhuchkovo la tierra había temblado de los cañonazos. Pedro preguntó quién era el vencedor, pero nadie supo responderle; era la batalla de Schevardin, del 24. A primeras horas de la mañana, Pedro llegaba cerca de Mojaisk.

Todas las casas de Mojaisk estaban ocupadas por las tropas, y en el mesón donde Pedro encontró a su lacayo y a su cochero no había sitio: los oficiales lo ocupaban todo.

A partir de Mojaisk se encontraban tropas por todas partes: cosacos, soldados de infantería, de caballería, furgones, cajas, cañones… Pedro se apresuró y cuanto más se alejaba de Moscú, más se sumergía en este mar de tropas, más se sentía invadido por una extraña inquietud y por un sentimiento de alegría desconocido para él.

El 24, la batalla se había entablado en el reducto Schevardin; el 25, las tropas no dispararon un tiro; el 26 se había librado la batalla de Borodino.

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En la mañana del 25, Pedro partió de Mojaisk para Tatarinovo. A mano derecha del collado que va hacia la ciudad delante de la catedral, situada en la cima, Pedro, cuando la campana anunciaba el oficio, bajó del coche y echó a andar. Detrás de él descendía un regimiento de caballería con cantores delante; los postillones y los campesinos corrían de un lado a otro azotando a los caballos, gritando cerca de ellos. Las carretas, en cada una de las cuales iban echados y sentados tres o cuatro soldados heridos, saltaban por las piedras que tapizaban el suelo de la rápida cuesta. Los heridos, vendados, pálidos, con los labios cerrados, las cejas hirsutas, se cogían a los barandales mientras chocaban los unos contra los otros dentro de las carretas. Casi todos, con una curiosidad infantil e inocente, miraban el frac verde y la gorra blanca de Pedro. El cochero de Pedro gritaba con violencia para que los convoyes de heridos se apartaran. El regimiento de caballería que descendía de la montaña cantando cerró el paso al coche de Pedro. Éste se detuvo en el margen del camino. El sol no había penetrado hasta aquel camino profundo, en el que hacía frío y humedad. Por encima de la cabeza de Pedro brillaba una clara mañana de agosto y se sentía un alegre campanilleo. Una carreta de heridos se detuvo cerca de Pedro. El postillón, un campesino con lapti,corrió resoplando hacia el carro, puso una piedra bajo las ruedas de atrás y empezó a arreglar la guarnición del caballo.

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Borodino lihachev (Photo credit: Wikipedia)

Borodino lihachev (Photo credit: Wikipedia)

Un viejo soldado herido, con el brazo vendado, que andaba al lado de la carreta, cogióle la mano, volviéndose hacia Pedro.

‑ ¿Nos arrastraréis hasta Moscú? ‑ preguntó.

Pedro, de tan pensativo como estaba, no entendió la pregunta; tan pronto miraba al regimiento de caballería, que en aquel momento se cruzaba con el convoy de heridos, como a la carreta que tenía cerca, en la que iban dos heridos sentados y uno echado, y le pareció que allí, en presencia de aquellos heridos, se encontraba la solución que buscaba. Uno de los soldados sentado en la carreta estaba herido, probablemente en la mejilla; tenía la cabeza vendada con jirones de tela; una de sus mejillas estaba tan hinchada que parecía una cabeza de niño; la boca y la nariz se le habían torcido. El soldado miró a la iglesia y se persignó. El otro, un muchacho joven ‑ un recluta ‑, rubio y blanco, miró a Pedro con una bondadosa sonrisa, acartonada, que se destacaba en una cara fina completamente exangüe. Los cantores del regimiento de caballería pasaban a la altura de la carreta. Cantaban una canción de soldados. Como respondiéndoles, pero con otro género de alegría, los rayos tibios del sol acariciaban la cima opuesta de la montaña. Abajo, al pie, cerca de la carreta de los heridos y del caballito voluntarioso, parado junto al coche, había mucha humedad y tristeza.

El soldado de la mejilla hinchada miraba colérico a los cantores.

‑ ¡Oh! ¡Qué presumidos! ‑ dijo con desdén.

‑ Hoy no han tenido bastante con los soldados y también han cogido a los campesinos. ¡Hasta a los campesinos…! También los cazan…, hoy todos somos iguales. Quieren lanzar a todo el pueblo. ¡Quieren acabar de una vez! ‑ dijo con una sonrisa triste, dirigiéndose a Pedro, el soldado que iba dentro de la carreta.

A pesar de la oscuridad de las palabras del soldado, Pedro comprendió todo lo que quería decir e inclinó la cabeza en señal de aprobación.

La carretera quedó libre. Pedro descendió y se fue un poco más lejos. Miró a los dos soldados del camino, buscando una cara conocida, pero no encontraba más que rostros desconocidos de militares de diversos regimientos, que miraban con extrañeza su gorra blanca y su frac verde. Después de haber recorrido cuatro verstas encontró a un conocido al que interpeló con alegría. Era uno de los médicos en jefe del ejército e iba en un cabriolé; seguía un camino distinto al de Pedro; a su lado iba un médico joven. Al reconocer a Pedro, mandó parar al cosaco que iba en el asiento del cochero.

‑ ¡Conde! ¡Excelencia! ¿Cómo se encuentra usted aquí? ‑ preguntó el doctor.

‑ Nada, he querido ver…

‑ Sí, sí, ya le aseguro yo que hay muchas cosas por ver.

Pedro descendió y se puso a hablar con el doctor, explicándole su propósito de participar en la batalla.

‑ ¿Por qué quiere encontrarse Dios sabe dónde, en un lugar desconocido, durante la batalla? ‑ dijo cambiando una mirada con su joven compañero ‑. Además, el Serenísimo le conoce y le recibirá con mucho gusto. Créame, hágalo así, querido.

El doctor parecía cansado y nervioso.

‑ Así, pues, piensa… ¡Ah! También quisiera preguntarle dónde se encuentra exactamente la posición ‑ dijo Pedro.

‑ ¿La posición? Esto no es de mi especialidad. Pase por el pueblo de Tatarinovo, allá preparan algo, y suba al collado, desde allí se ve todo ‑ dijo el doctor.

‑ ¿De veras? Si usted…

Pero el doctor le interrumpió y se acercó al cabriolé.

‑De buena gana le acompañaría, pero le juro que estoy hasta aquí ‑ el doctor señalaba su cuello ‑. Voy corriendo al comandante del cuerpo. Lo hemos arreglado como hemos podido. ¿Sabe usted, Conde? La batalla está decidida para mañana, y por cien mil hombres hay que calcular por lo menos unos veinte mil heridos, y no tenemos literas, ni camas de campaña, ni médicos ni para seis mil. Tenemos diez carretas, pero no es esto sólo lo que se necesita, y ahí queda eso, arréglate como puedas…

Este pensamiento extrañó a Pedro: entre aquellos millares de hombres vivos y sanos, jóvenes y viejos, a los que causaba una alegre admiración su gorra, había seguramente unos veinte mil destinados a ser heridos o a morir ‑ quién sabe si aquellos mismos que veía ‑; este pensamiento le aplastó: «Quizá mueran mañana. ¿Por qué piensan en otras cosas que en la muerte?» Y de pronto, por una asociación misteriosa de ideas, se representó vivamente la salida de Mojaisk, la carreta con los heridos, la campana, los rayos inclinados del sol, las canciones de los de caballería. «Los jinetes van a la batalla, encuentran heridos y no piensan ni por un instante lo que les espera, y echan adelante mientras guiñan el ojo a los heridos. Y de todos estos hombres, veinte mil están destinados a la muerte, y a pesar de ello se preocupan de mi gorra. ¡Qué extraordinario!, pensaba Pedro dirigiéndose al pueblo de Tatarinovo.

Cerca de la casa señorial, a izquierda del camino, se encontraban coches, carros y una multitud de asistentes y centinelas. El cuartel del Serenísimo se hallaba allí. Pero cuando Pedro llegó casi no había nadie del Estado Mayor. Todos estaban en el oficio de acción de gracias. Pedro marchó más lejos, en dirección a Gorki. Después de subir una cuesta, al entrar en una calleja del pueblo, Pedro se dio cuenta por primera vez de los campesinos milicianos, con sus gorras y camisas blancas, que, hablando y gritando animados y sudorosos, trabajaban a la derecha del camino, en un inmenso reducto cubierto de hierba. Los unos cavaban con azadones, los otros se llevaban la tierra sobrante sobre unas tablas y los otros no hacían nada.

Dos oficiales daban órdenes. Al ver a aquellos campesinos que el nuevo estado militar animaba, Pedro se acordó otra vez de los heridos de Mojaisk y comprendió lo que quería decir el soldado cuando le dijo «que querían lanzar a todo el pueblo». La vista de aquellos campesinos barbudos, que trabajaban en el campo de batalla, pesados, con botas que no eran de su pie, con los cuerpos bañados de sudor, con las camisas abiertas, por las cuales se veían los huesos de las clavículas, impresionó más vivamente a Pedro que todo lo que había visto y sentido hasta entonces respecto a la solemnidad e importancia del instante presente.

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BLAS DE OTERO (BILBAO,1916 – MADRID,1979)

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BLAS DE OTERO

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“…
De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos…”

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“Psyique opening the golden box”

John William Waterhouse

Reseña biográfica

Poeta español nacido en Bilbao en 1916.
Recibió una formación religiosa con los jesuitas y después de terminar su bachillerato se licenció en Derecho
en Valladolid, carrera que nunca ejerció. Se trasladó luego a Madrid donde se dedicó por entero a la creación literaria.
Obtuvo varios premios importantes entre los que se cuentan: Boscán de Poesía en 1950, Premio de la Crítica en 1959
y el Fastenrath de la Real Academia en 1961.
«A modo de antología» y «Todos mis sonetos», son sus obras más representativas.
Fallecido en Madrid en 1979.

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FUENTE:  http://amediavoz.com

Españahogándose

Cuando pienso
en el mar         es decir
la vida que uno ha envuelto desenvuelto
como
olas
sonoras
y sucedió que abril abrió sus árboles
y yo callejeaba iba venía
bajo la torre de san Miguel
o más lejos
bajaba
las descarnadas calles de Toledo
pero es el mar
quien me lleva y des lleva en sus manos
el mar desmemoriado
dónde estoy son las márgenes
del Esla los esbeltos álamos
amarillos que menea el aire
no sé oigo las olas
de Orio                Guetaria
Elanchove              las anchas
olas rabiosas
es decir la vida que uno hace
y deshace
cielos
hundidos días como diamante
una
guitarra en el Perchel de noche
la playa rayada de fusiles
frente a Torrijos y sus compañeros

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Ímpetu

Mas no todo ha de ser ruina y vacío.
No todo desescombro ni deshielo.
Encima de este hombro llevo el cielo,
y encima de este otro, un ancho río

de entusiasmo. Y, en medio, el cuerpo mío,
árbol de luz gritando desde el suelo.
Y, entre raíz mortal, fronda de anhelo,
mi corazón en pie, rayo sombrío.

Sólo el ansia me vence. Pero avanzo
sin dudar, sobre abismos infinitos,
con la mano tendida: si no alcanzo

con la mano, ¡ya alcanzaré con gritos!
y sigo, siempre, en pie, y así, me lanzo
al mar, desde una fronda de apetitos.

De “Ángel fieramente humano” 1950

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Juicio final

Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.

Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de sueños: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros
de la vida. Pequé. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrerá la muerte un día de éstos,
espléndidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparó los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de níquel. Escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al revés. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Caí. No me arrepiento.

Ímpetus nuevos nacerán, más altos.
Llegaré por mis pies -¿para qué os quiero?-
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras ésas y de sueños ésos.

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La tierra

De tierra y mar, de fuego y sombra pura,
esta rosa redonda, reclinada
en el espacio, rosa volteada
por las manos de Dios, ¡cómo procura

sostenemos en pie y en hermosura
de cielo abierto, oh inmortalizada
luz de la muerte hiriendo nuestra nada!
La Tierra: girasol; poma madura.

Pero viene un mal viento, un golpe frío
de las manos de Dios, y nos derriba.
Y el hombre, que era un árbol, ya es un río.

Un río echado, sin rumor, vacío,
mientras la tierra sigue a la deriva,
¡oh Capitán, oh Capitán, Dios mío!

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Lo fatal

Entre enfermedades y catástrofes
entre torres turbias y sangre entre los labios
así te veo así te encuentro
mi pequeña paloma desguarnecida
entre embarcaciones con los párpados entornados
entre nieve y relámpago
con tus brazos de muñeca y tus muslos de maleza
entre diputaciones y farmacias
irradiando besos de la frente
con tu pequeña voz envuelta en un pañuelo
con tu vientre de hostia transparente
entre esquinas y anuncios depresivos
entre obispos
con tus rodillas de amapola pálida
así te encuentro y te reconozco
entre todas las catástrofes y escuelas
asiéndome el borde del alma con tus dedos de humo
acompañando mis desastres incorruptibles
paloma desguarnecida
juventud cabalgando entre las ramas
entre embarcaciones y muelles desolados
última juventud del mundo
telegrama planchado por la aurora
por los siglos de los siglos
así te veo así te encuentro
y pierdo cada noche caída entre alambradas
irradiando aviones en el radar de tu corazón
campana azul del cielo
desolación del atardecer
así cedes el paso a las muchedumbres
única como una estrella entre cristales
entre enfermedades y catástrofes
así te encuentro en mitad de la muerte
vestida de violeta y pájaro entrevisto
con tu distraído pie
descendiendo las gradas de mis versos.

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Luego

Cuando te vi, oh cuerpo en flor desnudo.
creí ya verle a Dios en carne viva.
No sé qué luz, de dentro, de quién, iba
naciendo, iba envolviendo tu desnudo

amoroso, oh aire, oh mar desnudo.
Una brisa vibrante, fugitiva,
ibas fluyendo, un agua compasiva,
tierna, tomada entre un frondor desnudo.

Te veía, sentía y te bebía,
solo, sediento, con palpar de ciego,
hambriento, sí, ¿de quién?, de Dios sería.

Hambre mortal de Dios, hambriento hasta
la saciedad, bebiendo sed, y, luego,
sintiendo, ¡por qué, oh Dios!, que eso no basta.

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Mademoiselle Isabel, rubia y francesa…

Mademoiselle Isabel, rubia y francesa,
con un mirlo debajo de la piel,
no sé si aquél o ésta, oh mademoiselle
Isabel, canta en él o si él en esa.

Princesa de mi infancia; tú, princesa
promesa, con dos senos de clavel;
yo, le livre, le crayon, le…le…, oh Isabel,
Isabel!e…., tu jardín tiembla en la mesa.

De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos
y en tu cuerpo de rosa: mariposa

rosa y blanca, velada con un velo.
Volada para siempre de mi rosa
-mademoiselle Isabel- y de mi cielo.

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ELIZABETH BARRET BROWNING -INGLATERRA 1806-1861

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ELIZABETH BARRET

FUENTE: http://www.amediavoz.com

Reseña biográfica

Poeta inglesa nacida en marzo de 1806 en CoxhoeHall, Durham.
Hija de un rico terrateniente, recibió una esmerada educación, gracias a la cual se interesó desde muy pequeña por la lectura de los clásicos.
En 1920 publicó su primer poema “La batalla de Maratón”, seguida por “Ensayo sobre el hombre y otros poemas” en 1826,  ”El serafín y otros poemas”en 1838 -publicación ésta que la elevó a la fama internacional-, “El lamento de los niños” en 1841 y “El galanteo de Lady Geraldine” en 1844.

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Una vieja lesión de columna vertebral debilitó su salud obligándola a usar opio para calmar los dolores. En 1846,  a pesar de la oposición de su padre, contrajo matrimonio con el poeta Robert Browning, con quien se radicó en Paris y posteriormente en Italia. De esta época son sus publicaciones “Sonetos de la portuguesa” en 1850,“Las ventanas de la casa Guidi” en 1851, Aurora Leigh” en 1856 y “Poemas antes delCongreso en 1860.
Falleció en Florencia en 1861. Después de su muerte, se editó, en 1863, su última producción poética: “Últimos poemas”.

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Si has de amarme que sea solamente…

Si has de amarme que sea solamente
por amor de mi amor. No digas nunca
que es por mi aspecto, mi sonrisa, el modo
de hablar o por un rasgo de carácter

que concuerda contigo o que aquel día
hizo que nos sintiéramos felices…
Porque, amor mío, todas estas cosas
pueden cambiar, y hasta el amor se muere.

No me quieras tampoco por las lágrimas
que compasivo enjugas en mi rostro…
¡Porque puedo olvidarme de llorar

gracias a ti, y así perder tu amor!
Por amor de mi amor quiero que me ames,
para que dure amor eternamente.

Versión de Carlos Pujol

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Aléjate de mí…

Aléjate de mí. Mas sé que, para siempre,
he de estar en tu sombra. Ya nunca, solitaria,
irguiéndome en los mismos umbrales de mi vida
recóndita, podré gobernar los impulsos

de mi alma, ni alzar la mano como antaño,
al sol, serenamente, sin que perciba en ella
lo que intenté hasta ahora apartar: el contacto
de tu mano en la mía. Esta anchurosa tierra

con que quiso alejarnos el destino, en el mío
deja tu corazón, con latir doble. En todo
lo que hiciere o soñare estás presente, como

en el vino el sabor de las uvas. Y cuando
por mí rezo al Señor, en mis ruegos tu nombre
escucha y ve en mis ojos mezclarse nuestras lágrimas.

Versión de Màrie Manent

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Y no obstante el amor por ser amor…

Y no obstante el amor por ser amor
es bello. Igual llamea reluciente
un gran templo y la hierba. El mismo fuego
arde quemando el cedro y la cizaña.

Y el amor es un fuego; y cuando digo
te quiero, oh Dios, te quiero, ante tus ojos
me transfiguro en esplendor y siento
mi cara centelleante que deslumbra.

En el amor no puede haber ruindad
aunque amen los más ruines de los seres,
que cuando aman a Dios Él los acepta.

Y en la apariencia ruin de lo que soy
refulge el sentimiento y purifica
por ser fruto de amor lo que es de carne.

Versión de Carlos Pujol

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Oh, amor mío, amor mío…

Oh, amor mío, amor mío, cuando pienso
que existías ya entonces, hace un año,
cuando yo estaba sola aquí en la nieve
y no vi tus pisadas ni escuché
tu voz en el silencio… Mi cadena,
eslabón a eslabón, iba midiendo
como si no pudiese verme libre
por tu posible mano… ¡Hasta beber
la prodigiosa copa de la vida!
¡Qué extraño no sentirte en el temblor
del día o de la noche, voz, presencia,
ni adivinarte en esas flores blancas!
Yo era ciega lo mismo que el ateo
que no descubre a Dios al que no ve.

Versión de Màrie Manent

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¿De qué modo te quiero?

¿De qué modo te quiero? Pues te quiero
hasta el abismo y la región más alta
a que puedo llegar cuando persigo
los límites del Ser y el Ideal.

Te quiero en el vivir más cotidiano,
con el sol y a la luz de una candela.
Con libertad, como se aspira al Bien;
con la inocencia del que ansía gloria.

Te quiero con la fiebre que antes puse
en mi dolor y con mi fe de niña,
con el amor que yo creí perder

al perder a mis santos… Con las lágrimas
y el sonreír de mi vida… Y si Dios quiere,
te querré mucho más tras de la muerte.

Versión de Carlos Pujol

ElizabethBarrettBrowning

 

 

 

 

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PROSA POÉTICA,TEXTOS LITERARIOS E IMÁGENES DE OTROS TIEMPOS

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                                                                                                                                                                                                                                                                      LEOPOLDO PANERO

http://youtu.be/Y9Gve37nWBo

Trata la poética de los objetos, la relación cuerpo femenino y arte y el tiempo y la metamorfosis.

Leopoldo Panero

Las manos ciegas, de Poesía

“ Ignorando mi vida,
golpeado por la luz de las estrellas,
como un ciego que extiende,
al caminar, las manos en la sombra,
todo yo, Cristo mío,
todo mi corazón, sin mengua, entero,
virginal y encendido, se reclina
en la futura vida, como el árbol
en la savia se apoya, que le nutre,
y le enflora y verdea.
Todo mi corazón, ascua de hombre,
inútil sin Tu amor, sin Ti vacío,
en la noche Te busca,
le siento que Te busca, como un ciego,
que extiende al caminar las manos llenas
de anchura y de alegría. 

FUENTE: http://www.epdlp.com

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PIER PAOLO PASOLINI

Pier Paolo Pasolini

Fragmento epistolar, al muchacho Codignola, de Poesía en forma de rosa

“ Querido muchacho, sí, claro, encontrémonos,
pero no esperes nada de este encuentro.
Si acaso, una nueva desilusión, un nuevo
vacío: de aquellos que hacen bien
a la dignidad narcisista, como un dolor.
A los cuarenta años yo estoy como a los diecisiete.
Frustrados, el de cuarenta y el de diecisiete
pueden, claro, encontrarse, balbuceando
ideas convergentes, sobre problemas
entre los que se abren dos décadas, toda una vida,
y que, sin embargo, aparentemente son los mismos.
Hasta que una palabra, salida de las gargantas inseguras,
aridecida de llanto y deseo de estar solos,
revela su irremediable diferencia.
Y, además, tendré que hacer de poeta
padre, y entonces me replegaré sobre la ironía,
que te incomodará: al ser el de cuarenta
más alegre y joven que el de diecisiete,
él, ya dueño de la vida.
Más allá de esta apariencia, de este aspecto,
no tengo nada que decirte.
Soy avaro, lo poco que poseo
me lo guardo apretado en el corazón diabólico.
Y los dos palmos de piel entre pómulo y mentón,
bajo la boca torcida a furia de sonrisas
de timidez, y los ojos que han perdido
su dulzura, como un higo agrio,
te parecerían el retrato
precisamente de esa madurez que te hace daño,
madurez no fraterna. ¿De qué puede servirte
un coetáneo, simplemente entristecido
en la delgadez que le devora la carne?
Cuanto ha dado ya lo ha dado, el resto
es árida piedad. 

john berger

                                                                                                                                                                                                                                                                          JOHN BERGER

John Berger

El sentido de la vista (fragmento)

“ Los amantes incorporan el mundo entero a su totalidad. Todas las imágenes clásicas de la poesía amorosa lo confirman. El río, el bosque, el cielo, los minerales de la tierra, el gusano de seda, las estrellas, la rana, el búho, la luna, demuestran el amor del poeta. La poesía expresa la aspiración a esa correspondencia, pero es la pasión la que la crea. La pasión aspira a incluir el mundo entero en el acto de amar. El hecho de querer hacer el amor en el mar, volando por el cielo, en esta ciudad, en aquel campo, sobre la arena, entre las hojas caídas, con sal, con aceite, con frutas, en la nieve, etc., no significa que se precisen nuevos estímulos, sino que expresa una verdad que es inseparable de la pasión. La totalidad de los amantes se extiende, de manera diferente, a fin de incluir el mundo social. Todos los actos, cuando son voluntarios, se llevan a cabo en nombre de la persona amada. Lo que el amante cambia entonces en el mundo es una expresión de su pasión.
(…)
La totalidad de la pasión oprime (o socava) al mundo. Los amantes se aman con el mundo. (Aligual se podría decir que con todo su corazón o con sus caricias.) El mundo es la forma de su pasión, y todos los sucesos que experimentan o imaginan constituyen la iconografía de su pasión. Por eso la pasión está dispuesta a arriesgar la vida. Se diría que la vida es tan sólo la forma de la pasión. 

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JORGE LUIS BORGES

Jorge Luis Borges

Arte Poética

“ Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable. ”

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                                                                                                                                                                                                                                                          JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

José María Gabriel y Galán

El ama (fragmento)

“ El velo del dolor me ha oscurecido
la luz de la belleza.
Ya no saben hundirse mis pupilas
en la visión serena
de los espacios hondos,
puros y azules, de extensión inmensa.
Ya no sé traducir la poesía,
ni del alma en la médula me entra
la inmensa melodía del silencio
que en la llanura quieta
parece que descansa,
parece que se acuesta.
(…)
Resbala sobre mí sin agitarme
la dulce poesía en que se impregnan
la llanura sin fin, toda quietudes,
y el magnífico cielo, todo estrellas,
y ya mover no pueden
mi alma de poeta,
ni las de mayo auroras nacarinas
con húmedos vapores en las vegas,
con cánticos de alondra y con efluvios
de rociadas frescas,
ni éstos de otoño atardeceres dulces
de manso resbalar, pura tristeza
de la luz que se muere
y el paisaje borroso que se queja…
ni las noches románticas de julio,
magníficas, espléndidas,
cargadas de silencios rumorosos
y de sanos perfumes de las eras;
noches para el amor, para la rumia
de las grandes ideas,
que a la cumbre al llegar de las alturas
se hermanan y se besan… 

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                                                                                                                                                                                                                                                                CZESLAW MILOSZ

Czeslaw Milosz

Dedicatoria. Varsovia 1945

“ Vosotros, a quienes no pude salvar
Escuchadme.
Intentad entender estas simples palabras, ya que de otras me avergonzaría.
Os juro que en ellas no hay hechicería.
Os hablo en silencio como una nube, como un árbol.

Aquello que me fortaleció a mí, para vosotros fue mortal.
Confundisteis el adiós a una época, con el advenimiento de una nueva
–Odio confabulado de belleza lírica.
Fuerza ciega de forma completa.

He aquí un valle polaco de ríos anémicos. Y un inmenso puente
perdiéndose en la niebla. He aquí una ciudad vencida,
Y el viento arroja alaridos de gaviotas sobre vuestra tumba
Mientras os hablo.

¿Qué clase de poesía es aquella que no salva
Naciones o pueblos?
Una conspiración de mentiras oficiales.
Una tonadilla de borrachos cuyas gargantas serán cortadas de inmediato,
Una conferencia para señoritas.
He deseado la buena poesía sin saberlo,
He descubierto, ya tarde, su saludable objetivo.
En ella y sólo en ella, encuentro salvación.

Se solía esparcir millo o alpiste sobre las tumbas
Para alimentar a los muertos que volvían disfrazados de pájaros.
Aquí os dejo este libro, vosotros quienes alguna vez vivisteis
Para que nunca más volváis. ”

《咒语》切斯拉夫·米沃什(Czeslaw Milosz)

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JUAN ANTONIO GAYA NUÑO (ESPAÑA,1913-1976)

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JUAN ANTONIO GAYA NUÑO

Crítico e historiador del arte natural de Tardelcuende (Soria) que se ha ocupado también del género narrativo. Su apoyo a la causa republicana lo llevó a la cárcel en 1939 y 1943, experiencia que, entre otras, aparece reflejada en su primera colección de relatos titulada, Los gatos salvajes y otras historias (1968), en la que recoge ambientes y sucesos de la Guerra Civil y la postguerra. En Los monstruos prestigiosos (1971) toma como pretexto figuras mitológicas de carácter monstruoso que hubieran tenido importancia como símbolos a lo largo de la historia, tales como el basilisco, el centauro, el águila bicéfala, la sirena o la medusa. Anterior a estas dos colecciones es su novela, Historia del cautivo (1966), de marcado acento antibelicista, ambientada en la Guerra de África. Son también suyos, El santero de San Saturio y Tratado de mendicidad, de 1953 y 1962 respectivamente, libros con los que, en realidad, abre su carrera literaria, aunque nos ocupemos de ellos en último lugar, merced a lo difícil de clasificarlos desde el punto de vista genérico. De esta manera, este autor comenzó por la prosa narrativa para pasar a la novela larga y, desde allí, ceñirse a la brevedad del cuento. De su obra como ensayista destacan, Pintura europea perdida por España de Van Eyck a Tiépolo (1964) y La pintura española del siglo XX (1970), así como numerosas monografías dedicadas a figuras como Juan GrisDalíVelázquez o Zurbarán.

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FUENTE: http://www.epdlp.com

El escritor y crítico de arte español Juan Antonio Gaya Nuño (1913-1976) y su relación con Joan Miró.
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Juan Antonio Gaya Nuño (Tardelcuente, 1913-Madrid, 9-VII-1976). Crítico e historiador de arte, y autor de narrativa, con obras como Tratado de mendicidadLos gatos salvajes o El santero de San Saturio (1953), en la que recuerda su vida en Soria en los años 20.
Participó en el bando republicano durante la Guerra Civil, por lo que padeció la cárcel (1939-1943) y después la represión política durante el franquismo, lo que le apartó de la docencia y las instituciones oficiales. Se doctoró en Ciencias Históricas y publicó una obra de referencia, El Románico en la provincia de Soria (1947).
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De izquierda a derecha, Modest Cuixart, Juan Ramón Masoliver, Juan Antonio Gaya Nuño y Antoni Tàpies, en 1949, ante las puertas de las Galerías Layetanas.
Instalado en Barcelona, dirigió las Galerías Layetanas de Barcelona en 1947-1952, y promovió una intensa actividad en esta época, como la primera muestra posbélica de Picasso (1948-1949) y la primera antológica de Miró en Barcelona (1949).
En 1953 pasó a residir en Madrid y se convirtió en uno de los más importantes historiadores y críticos de arte hasta su muerte, con múltiples conferencias, congresos, cursos, artículos, libros de pintura y escultura… A fines de 1975 publicó su último libro, Historia de la crítica de arte en España, una muestra de se extraordinaria erudición.
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                                                                                                                                                                                                                                                                          MODIGLIANI
Muy interesado por las vanguardias, sus páginas sobre Miró (del que fue uno de los mejores defensores fuera de Barcelona), Picasso, Dalí… abrieron el gusto del público a las obras más rupturistas de la vanguardia.
PATRIMONIO-PERSONAJES:
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Juan Antonio Gaya Nuño es una personalidad donde se puede ver uno de los grandes casos de marginalidad que ha existido en la historia del arte español, y a la vez un auténtico pionero, tanto por su manera de aproximarse a los fenómenos de carácter histórico-artístico, como por muchos de los temas que acometió que hasta entonces apenas habían sido objeto de atención por parte de los historiadores españoles.

La marginalidad a Gaya se la ofrecen sus propias circunstancias vitales. El 18 de julio de 1936, cuando contaba 23 años de edad, se encuentra en Madrid, y acababa de recibir el premio extraordinario de doctorado con su tesis sobre El Románico en la provincia de Soria, de donde era natural –había nacido en Tardelcuende y desde 1920 la familia residía en la capital. En agosto de ese año su padre es fusilado por las fuerzas franquistas en Soria, y él se alista en septiembre a favor de la causa de la República, incorporándose al batallón en Numancia que actuó principalmente en el frente de Guadalajara. Acabada la guerra es condenado a veinte años de cárcel de los cuales cumple únicamente cuatro, pero hasta el año 1954 vive en libertad vigilada, con obligación de personarse periódicamente en comisaría.

Al negarse a jurar los Principios del Movimiento, requisito indispensable para acceder a cualquier puesto oficial y que le hubiera permitido una carrera académica, se ve obligado a vivir de la escritura, de hecho su bibliografía contiene más de seiscientos títulos, muchos de ellos, es verdad, artículos, pero también libros extensos. No obstante, en muchos casos se trata de artículos publicados en revistas científicas por las que uno no recibe honorarios, es decir, o su cuantía es simbólica, lo que demuestra una férrea voluntad de investigar y escribir que le caracterizó toda la vida, pues Gaya es un escritor nato que se sirvió de la escritura para expresarse. En este sentido, la situación política del país impidió a Gaya expresar sus ideas políticas de manera abierta a través de la escritura, pero si nos acercamos a los temas por los que se interesó y la forma en que los abordó comprobamos cómo a través de la Historia del Arte le fue posible encontrar un refugio desde el que expresar su posición frente al mundo desde el compromiso político.
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Fuentes.
Exposiciones.
<Exposición-homenaje Joan Miró>. Barcelona. Galerías Layetanas (23 abril-6 mayo 1949). Antológica. 57 obras provenientes de colecciones de Barcelona. Cat. en nº especial de “Cobalto”. Textos: Miró y los poetas (1 p. Vicente Aleixandre, Paul Eluard, J. V. Foix, Raymond Queneau, Adriano del Valle, Vicente Huidobro, J.-E. Cirlot, Joan Brossa), Miró y los críticos (1p. Eugeni d’Ors, Sebastià Gasch, J. A. Gaya Nuño, R. Santos Torroella, Joan Perucho, Joan-Josep Tharrats), declaraciones de Miró (1 p. de “La Publicitat”, 1928; y “Ahora”, 1931). 9 pp.
*<20 años de pintura española>. Barcelona. Antiguo Hospital de Santa Cruz (octubre 1962). Organizada por Ateneo de Madrid y patrocinada por Ministerio de Información y Turismo, como panorámica de la pintura española después de la guerra civil. Itinerante por Sevilla, San Sebastián, Vigo, Pontevedra, Santiago de Compostela. Obras de 158 pintores contemporáneos, con una obra de cada uno: Miró (de una col. privada), Amalia Avia, Joan Brotat, Canogar, Chirino, Clavé, Javier Clavo, Cuixart, Álvaro Delgado, Alfonso Fraile, Juana Francés, Genovés, María Girona, Guinovart, Hernández Mompó, José Hurtuna, Santiago Lagunas, Antonio López, César Manrique, Jordi Mercadé, Monjalés (José Soler Vidal), Palencia, Ràfols-Casamada, Sempere, Sucre, Sunyer, Tàpies, Togores, Torner, Zabaleta… Cat. Textos de Gaya Nuño, J. A. La fase figurativa. Santos Torroella, R. La Escuela Catalana. Castro Arines, José. De 1953 hasta hoy.
Libros.
Gaya Nuño, Juan Antonio. Autorretratos de artistas españoles. Argos. Barcelona. 1950. 56 pp.
Gaya Nuño, J. A. Medio siglo de movimiento vanguardista en nuestra pintura. Dau al Set. Barcelona. XII-1950: Miró en pp. 10, 11, 18.
Gaya Nuño, J. A. La pintura española en el medio siglo. Omega. Barcelona. 1952. 79 pp.
Gaya Nuño, J. A. Entendimiento del arte. Taurus. Madrid. 1959. 364 pp. Incluye en pp. 214-219, Los 60 años de Juan Miró. “Insula”, Barcelona, 88 (20-IV-1953) 9-10.
Gaya Nuño, J. A. Escultura ibérica. Aguilar. Madrid. 1964. 185 pp.
Gaya Nuño, J. A. La pintura española del siglo XX. Ibérico Europea de Ediciones. Madrid. 1972 (1970). 437 pp.
Gaya Nuño, J. A. Historia de la crítica de arte en España. Ibérico Europea de Ediciones. Madrid. 1975. 366 pp.
Gaya Nuño, J. A. Arte del siglo XX, en col. Ars Hispaniae, v. XXII. Plus Ultra. Madrid. 1975 (1977 en BMNCARS). 430 pp. Miró (344-350).
Gaya Nuño, J. A. Obras completas. Edición por Consolación Baranda. Ed. Fundación José Antonio de Castro, Biblioteca Castro. Madrid. 2 vs. 1999 y 2000. Vol. I. introdud. de 30 pp y texto de 879 pp. Vol. II de 705 pp. Recopilan su narrativa, sin incluir la crítica e historia del arte.
Prólogos.
Larco, Jorge; Larraiza, R. M. Pintura española moderna y contemporánea. Ed. Castilla. Madrid. 1964-1965. 3 vs. 402 láminas. Prólogo de J. A. Gaya Nuño. v. I. De Goya al impresionismo. v. II. De Nonell al Informalismo. v. III. Repertorio gráfico.
Artículos.
Gaya Nuño, J. A. Medio siglo de movimientos vanguardistas en nuestra pintura. “Dau al Set”, Barcelona (XII-1950).
Gaya Nuño, Juan Antonio. Los 60 años de Juan Miró. “Insula”, Barcelona, 88 (15/20-IV-1953) 9-10. FPJM, t. V, p. 4, cit. como “Insula”, Barcelona, 88 (20-IV-1953). Reprod. en Gaya Nuño. Entendimiento del arte. 1959: 214-219.
Gaya Nuño, J. A. Reseña de Soby, Joan Miró (The Museum of Modern Art, 1959) en “Archivo Español de Arte”, Madrid, t. XXXIV, nº 133-136 (1961): 280.
Gaya Nuño, J. A. Las escuelas pictóricas españolas en los grandes movimientos universales. “Cuadernos Hispanoamericanos” (VI-1958).
Gaya Nuño, J. A. Miró, sucesor de Picasso en la jerarquía del color. “Profesión Médica”, 1129 (21-III-1974) 27.
Entrevistas.
Florez, Miguel Ángel. Entrevista a Gaya Nuño. Gaya Nuño y los pintores españoles de este siglo. “ABC” (24-IX-1972) 116-117. Miró: 117.
Otros. Libros.
Borrás Gualis, Gonzalo. Gaya Nuño, historiador y crítico de arte, en AA.VV. Catálogo del legado pictórico de Juan Antonio Gaya Nuño. Ed. Caja de Salamanca y Soria. 1994: 29-43.
Calvo Serraller (dir.). Enciclopedia del arte español del siglo XX. 1991-1992): t. II. 198-199 y 206-207.
Calvo Serraller. Enciclopedia del arte español del siglo XX. 1991-1992. II. Contexto: 198-199 y 206-207.
Díaz Sánchez, Julián; Llorente Hernández, Ángel. La crítica de arte en España (1939-1976). 2004: 521-522.
Otros. Artículos.
Ballester, José María. Recuerdo de Juan Antonio Gaya Nuño. “El País” (10-VII-1976).
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TEXTOS :

Claves íntimas de la crítica de arte (fragmento)

“ Tratar de comentar y valorar el arte actual sin conocer profundamente todo el arte anterior es tarea destinada al más inútil de los fracasos. Y, además, historiar el arte antiguo desconociendo el nuevo novísimo no lleva sino a una entomología y mineralogía de lo consagrado, no ya odiosa, sino absolutamente criminal. Tan descomedido es explicar la obra de Manet sin referirse a Velázquez, como comentar a éste prescindiendo de Manet. Eso de encerrar materia tan maravillosa cual es el arte en apartados estancos, sólo puede ser obra de perfiles burocráticos y, en efecto, no de otro modo se profesa en los pobres centros de burocracia que son las universidades. 

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Pequeñas teorías del arte (fragmento)

“ Yo comprometo mi pensamiento y mi postura sin la menor pretensión de ser seguido. A lo que aspiro es a promover inquietud y consiguiente diálogo, a sostener discusión con el lector, aunque las conclusiones de éste sean todo lo antagónicas y dispares de las mías que pueda pensarse. Cualquier cosa antes que el silencio o que la aceptación sumisa de los tópicos establecidos. 

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UNA NOTA MÁS

También fue objeto de estudio la pintura española de la Edad Moderna, a la que hizo contribuciones importantes, no de carácter documental, es decir de archivo, con lo que esto significaba en una época en el que éste planteamiento era dominante en la investigación disciplinar –recordemos el título de la revista que publicaba el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Archivo Español de Arte-, porque, entre otras cosas, no podía permitirse el lujo de pasarse semanas enteras o meses leyendo y trascribiendo. Sus contribuciones son valiosas desde el punto de vista interpretativo, de ahí el interés y la vigencia de su pensamiento en la actualidad. No es de extrañar entonces que desde muy joven desarrollara un interés muy acendrado por cuestiones de patrimonio y esto, como ocurría con Lafuente Ferrari, le singulariza entre la pléyade de los historiadores del arte español. 

Tras una guerra muy destructora y en un país económicamente en precario, se hacía evidente la fragilidad del patrimonio histórico español, no había nada más vulnerable que los edificios o las obras de arte que contenían, porque la postguerra fue un periodo de expolio alarmante.

Juan A. Gaya Nuño
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JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO.”LA BURGUESÍA INTELECTUAL”

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JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO

 

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Reseña biográfica

Poeta español nacido en Barcelona en 1928, en el seno de una familia burguesa donde se respiró siempre
un gran ambiente intelectual.
Maestro de la poesía libre, que para él, era la «menos libre de todas si está bien hecha». Y bien hecha significa
«con música interna».
Fue además escritor, traductor y crítico literario, siendo su característica principal una curiosa combinación
de nostalgia, humor e ironía.
Falleció trágicamente en 1999.

FUENTE: http://amediavoz.com

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Su familia se vio brutalmente sacudida por la muerte de su madre Julia Gay víctima de un bombardeo del bando nacional sobre la ciudad en 1938. El hecho dramático afectó a todos los hijos, pero especialmente a José Agustín, que puso a su hija el nombre de la madre perdida, y que en «Palabras para Julia», uno de sus más célebres poemas (musicado y cantado por Paco IbáñezRosa León y Los Suaves, entre muchos otros) une voluntariamente, en amor y deseo, a las dos mujeres. En 1993, en el tomo Elegías a Julia Gay reunió todos los poemas de tema materno, principal en su primer libro, El retorno (1955) y en otro, muy posterior, en que pretendía cerrar esa vieja y fecunda herida,Final de un adiós (1984).

Según Manuel Vázquez Montalbán, la poesía de Goytisolo, no fue sólo una propuesta ideológica limitada a dar una alternativa al capitalismo franquista, sino que aspira a la construcción de un nuevo humanismo:

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos
Fuente: http://es.wikipedia.org
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ALGUNA NOCHE
Alguna noche -las fogatas eran
de dolor o de júbilo-
la casa te veía desertar.Te abrías a una vida
distinta, a un mundo
alegre como los ojos de un dios:
voces mayores, fuegos de artificio,
inacabable noche de San Juan
en tu estancia vacía…El tiempo se agrandaba en los rincones,
se detenía en torno al corazón,
mientras el estruendo proseguía,
lejos, lejos, quién sabe si real. 

Después, todo más claro:
los sonidos pequeños, el crujido de un mueble
la lluvia en el desván.

Nueva vida a las cosas, el alba aparecía,
y tú llegabas, amorosamente.

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ASÍ

Algunas veces llego
presuroso, rodeo
tus rodillas, toco
tu pelo. ¡Ay Dios, quisiera
decirte tantas cosas!
Te compraré un pañuelo,
seré buen chico, haremos
un viaje….No sé,
no sé lo que me pasa.

Quiero morir así,
así en tus brazos.

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COMO LA PIEL DE UN FRUTO,SUAVE…

Como la piel de un fruto, suave
a la amenaza de los dientes,
iluminada, alegre casi,
ibas camino de la muerte.

La vida estaba en todas partes:
en tu cabello, sobre el césped,
sobre la tierra que añorabas,
sobre los chopos,  por tu frente…

Todo pasó, tal un verano,
sobre tu carne pura y breve.
Como la piel de un fruto, ¡eras
tan olorosa y atrayente!

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CUANDO TODO SUCEDA

Digo: comience el sendero a serpear
delante de la casa. Vuelva el día
vivido a transportarme
lejano entre los chopos.

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ALLI TE ESPERARÉ

Me anunciará tu paso el breve salto
de un pájaro en ese instante fresco y huidizo
que determina el vuelo,
y la hierba otra vez como una orilla
cederá poco a poco a tu presencia.

Te volveré a mirar, a sonreír
desde el borde del agua.
Sé lo que me dirás. Conozco el soplo
de tus labios mojados:
tardabas en llegar. Y luego un beso
repetido en el río.

De nuevo en pie siguiendo tu figura
regresaré a la casa lentamente
cuando todo suceda.

no llores mas

DONDE TÚ NO ESTUVIERAS

Dónde tú no estuvieras,
como en este recinto, cercada por la vida,
en cualquier paradero, conocido o distante,
leería tu nombre.

Aquí, cuando empezaste a vivir para el mármol,
cuando se abrió a la sombra tu cuerpo desgarrado,
pusieron una fecha: diecisiete de marzo. Y suspiraron
tranquilos, y rezaron por ti. Te concluyeron.

Alrededor de ti, de lo que fuiste,
en pozos similares, y en funestos estantes,
otros, sal o ceniza, te hacen imperceptible.

Lo miro todo, lo palpo todo:
hierros, urnas, altares,
una antigua vasija, retratos carcomidos por la lluvia,
citas sagradas, nombres,
anillos de latón, sucias coronas, horribles
poesías…
Quiero ser familiar con todo esto.

Pero tu nombre sigue aquí,
tu ausencia y tu recuerdo
siguen aquí.

¡Aquí!

donde tú no estarías,
si una hermosa mañana, con música de flores,
los dioses no te hubieran olvidado.

T.W. Salomon, Female Nude in Armchair, 1935

PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre sólo, una mujer
así, tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares,
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre, siempre, acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

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CHARLES MARIE RENÉ LECONTE DE LISLE.”PARNASIANISTA”

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Leconte de Lisle

Charles Marie René Leconte de Lisle (Saint-Paul22 de octubre de 1818 – Voisins-le-Bretonneux17 de julio de 1894) fue un poeta parnasianista francés.

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Su vida

Su padre, cirujano militar, lo hizo viajar con él a través de sus periplos por el Océano Índico (fue influenciado por la India antigua) para prepararlo para una carrera comercial. Estudió lenguas (especialmente griego e italiano), historia y Derecho en Rennes en 1837, pero abandonó muy seguido todo eso (le faltaban cuatro años para graduarse) para dedicarse a su pasión de la vida, la poesía; desde entonces su familia le cortó la manutención. Denunció la esclavitud, a pesar que era una importante fuente de rentas para los suyos. En 1846 se instaló en París donde frecuentaría a los falansterianos.

Partidario de la revolución de 1848, lucho por las ideas socialistas y contra el esclavismo. Pero rápidamente decepcionado del gobierno provisional, colaboró esporádicamente en 1849 en la reforma de Lamennais.

Vencido en las elecciones de 1848, vivió durante largo tiempo de lecciones particulares, trabajos no firmados, traducciones, préstamos, algunos premios y subsidios antes de recibir una pensión en tiempos del Segundo Imperio que le permitió solventar las necesidades de su madre y de sus hermanas, quienes se habían instalado con él. Después sería nombrado bibliotecario adjunto en tiempos de la Tercera República. En 1887 ingresó a la academia ocupando el sillón de Víctor Hugo, del que antes había sido uno de sus protegidos.

Tres colecciones parnasianas en las que que el pesimismo late y el estilo clásico dominan: los « Poèmes antiques » (1852), los « Poèmes barbares » (1862) y los « Poèmes tragiques » (1884). La energía pasional, la interpretación simbólica de la naturaleza, el gusto por el color y el exotismo y la libertad en la fantasía lo ligan al Romanticismo.

Considerado como uno de los Poetas franceses más importantes del siglo XIX, sus « Poèmes antiques » (1852), y su prefacio (igualmente admirado de Victor Hugo) iniciaron una influencia que duró más de treinta años, el movimiento literario llamado parnasianismo o « l’Art pour l’Art », se afirma no contra el romanticismo sino más bien contra el romanticismo fantasista y estéril de los Jeunes-France y también en contra del sentimentalismo. Desde ese momento fue apodado como el « Maître du Parnasse ».

Publica igualmente de 1861 a 1885 numerosas traducciones de autores griegos antiguos, como Homero, Sófocles y Esquilo.

Murió en Voisins, cerca de Louveciennes, en el departamento de Yvelines.

FUENTE: http://es.wikipedia.org

Grave_of_Leconte_de_Lisle

De los modernos

“ Vivís en rebeldía, pero sin sueños, sin destino,
más viejos, más decrépitos que este mundo infecundo,
castrados desde la cuna por el siglo asesino
de todo ardor noble, vigoroso y profundo.

Vuestra mente está tan vacía como vuestro sino,
y habéis mancillado este miserable mundo
con una sangre corrompida, con un aliento dañino,
y la muerte crece sola en este fango inmundo.

Hombres, cazadores de dioses, cerca los tiempos están,
donde los grandes pilares de oro se enlodarán,
donde el fértil sol roerá las más grandes rocas.

Impávidos en el día y en la noche sin remedio,
nacidos en la estulta nada del supremo tedio,
morís estólidamente cuando abrís vuestras bocas. ”

Zdjęcie Leconte de Lisle'a wykonane przez Gasp...Zdjęcie Leconte de Lisle’a wykonane przez Gasparda-Félixa Tournachona (zm. 1910) około lat 50-60 XIX wieku. Źródło:http://student.britannica.com/eb/art/print?id=57804. Author=Gaspard-Félix Tournachon, Date=1850-1860 (an author of the photo died in 1910). (Photo credit: Wikipedia)

El colibrí

“ El verde colibrí, rey de las colinas,
Viendo la aurora y el sol claro
Brillar en su nido de hierbas finas,
Como fresco rayo del aire escapado.

Alzó el vuelo por las fuentes vecinas,
Donde siente el bambú el mar azaro,
Donde la Asoka de fragancias divinas
Y al corazón un relámpago ha dado.

Hacia la dorada flor desciende, se posa,
Liba tanto amor en la copa de la rosa,
Que muere salado, sin agotarla, tal vez.

En tu labios puros, ¡oh, mi bien amado!
¡Cómo el alma que quiso perecer
Del primer beso que la ha perfumado! ”

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El Eclesiastés

“ Un perro vivo vale menos -el Eclesiastés ha contado-
Que un león muerto. Excepto, ciertamente, comer y beber,
Todo es sombra, humo. El mundo es viejo para permanecer,
La náusea de vivir el sepulcro negro ocupado.

En las antiguas noches, de cara a los cielos, he mirado
Desde lo alto de la torre, como un promontorio, oler
En el silencio; a lo lejos, dejad de mirar a los ojos, caer
En la sombra de tu trono de marfil como he soñado.

Viejo amante del sol que lloráis de esta manera,
La inevitable muerte es, también, una mentira fiera.
¡Dichosos los que se adentran en ella en un solo paso!

Yo, como siempre, escucho espantado la autoridad
En la embriaguez y el horror de la inmortalidad,
El largo rugido de la Vida eterna y su fracaso. ”

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Fiat Nox

“ La muerte universal parece un flujo marino,
Tranquilo o furioso, ni lento ni apresurado,
Que se eleva, ola tras ola, rugiente, rodado,
Y en los altos peñascos pasa el tiempo anodino.

Si la felicidad de este vano mundo sin desatino
Se vive, si es un siglo sin fin el día angustiado,
El tormento y la dicha serán sueño de lo soñado
Cuando nuestro pie tropiece con el abismo divino.

¡Oh corazón del hombre, oh tú, mártir miserable
Que corroes el rencor y el amor has de agotar,
Tú que besas tu cadena y que libre quieres marchar!

¡Mira! ¡La ola sube y viene para devorarte!
¡Tu infierno, en la negra marea, se ha extinguido,
Derramando tu sombra sagrada en el olvido! ”

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La muerte del león

“ Siendo vieja alma de aire libre, sedienta
de la sangre negra de los bueyes, de mirar
desde lo más alto a las llanuras y al mar,
y de rugir en paz, libre en soledad cruenta.

Pero como condenado que pudre su osamenta
en el infierno, por el placer de la infinidad,
fue atrapado en la jaula de hierro fatal,
aunque pretendió escapar de tal afrenta.

Su horrible suerte, en fin, no pudo resolver;
la muerte se llevó su espíritu vagabundo,
pues había dejado de comer y de beber.

¡Oh, frágil corazón, víctima de la rebelión!
¿Por qué vuelves jadeante a la jaula del mundo?
¡Libérate! ¡Y haz lo que hizo este león! ”

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La muerte del sol

“ El viento de otoño, los ruidos lejanos de los mares igual,
llena de despedida solemne, de quejas desconocidas,
equilibrio tristemente a lo largo de las avenidas
¡Los macizos pesados enrojecidos de tu sangre, oh sol!

Las hojas en remolinos despega los desnudos;
y vemos oscilar, en un río bermejo,
a las aproximaciones de tarde inclinados al sueño,
de grandes nidos teñidos de púrpura al cabo de las ramas desnudas.

¡Cae, Astro glorioso, fuente y antorcha de día!
Tu gloria en manteles de oro que fluye de tu herida,
Así como de un pecho poderoso cae un amor supremo.

¡Muere pues, renacerás! La esperanza está segura de eso.
Pero quien reanimará la llama y la voz
¿Al corazón quién se estrelló por última vez? ”

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Paisaje polar

“ Mundo muerto, espuma inmensa de mar clandestino,
Abismo de sombra estéril, fulgores espectrales,
Pihuelas convulsivas estiradas en espirales
Que la niebla amarga hace perder amino.

Un ávido infierno, cielo rugoso en remolinos,
Donde se oyen los sórdidos clamores sepultares,
Las risas, los sollozos, los llantos agudos fantasmales
Que un viento siniestro arranca del clarín mortecino.

Corroídos por olas voraces, sobre las altas cimas,
Congelados en su sueño frío y cadavérico,
Duermen los viejos dioses de las antiguas culturas;
Y los grandes osos, blanqueados por nieves grimas.

Aquí y allá, mecieron sus cuellos epilépticos,
Ebrios y monstruosos, babeando lujurias oscuras. ”

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